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SOBRE MÍ

Te acompaño a salir del sufrimiento y a conectar con tu Esencia.

Aunque a veces parezca difícil y no sepas por dónde empezar, la magia está en tu interior.

¡Hola! Soy Cristina, Madre, Terapeuta Transpersonal, Emprendedora Y Eterna Aprendiz.

Hoy puedo decir que soy una mujer feliz y en constante crecimiento interior. Mi vida no es perfecta, simplemente la vivo desde un lugar más consciente, que me permite conectar con un estado de calma y disfrute.

Soy mexicana de nacimiento y española de adopción, y vivo en Barcelona desde hace más de 2 décadas, con mis hijos adolescentes. 

Me encanta la familia que hemos formado.

Me gusta mucho meditar, estar en contacto con la naturaleza, pasar tiempo con la familia, amigos y conmigo misma, viajar y conocer nuevas culturas; me apasiona mi proyecto profesional, que está totalmente vinculado a mi proyecto de vida.

Me considero una persona creativa, comprometida, inquieta y apasionada. 

Soy Emprendedora, Formadora Virtual y Terapeuta Transpersonal por la EDTe (Escuela Española de Desarrollo Transpersonal).

Me encanta aprender, por lo que continúo formándome, para seguir creciendo y compartiendo lo más valioso de estas experiencias con mi entorno.

Mi experiencia como madre, desde hace 18 años me ha llevado a conectar con mi propósito de vida, que es acompañar a mujeres como tú, a experimentar una transformación interna, que te ayude a empoderarte, es decir, a priorizarte y a cultivar tu amor propio, a conocerte a un nivel profundo y a hacerte responsable de tu felicidad, gracias al crecimiento transpersonal que vas a vivir.

Con ese objetivo he creado mi Escuela Online, en la que imparto talleres enfocados al Autocuidado, Bienestar y Consciencia. 

Combino la formación online con las terapias personalizadas.

 

Antes de ser madre, mi vida era bastante convencional,  había dedicado los últimos 5 años de mi vida a hacer una tesis doctoral y a estar durante horas y horas delante de un ordenador y rodeada de libros. En ese entonces era una persona bastante reservada y tímida, también era muy racional e inflexible.

Al nacer mi hija, todo en mi vida cambió, porque a los pocos días de su nacimiento tuvieron que operarla, y con tan solo 2 meses de edad, le diagnosticaron una enfermedad crónica (fibrosis quística, Fq). 

Hasta ese momento, nunca había oído hablar de la Fq, de hecho, casi no había tenido contacto con la enfermedad a lo largo de mi vida, por lo que era la persona más inconsciente con respecto a toda la situación que viven las familias a raíz del diagnóstico de un hijo, las etapas del duelo por las que tienen que pasar, el camino que tienen que transitar cuando se enfrentan a esta situación a nivel personal y familiar, y el cambio de vida que implica.

 

Tenía tanto que aprender...
Con el tiempo, me di cuenta que todas las situaciones que vivimos están aquí para enseñarnos algo, son caminos de crecimiento que nos invitan a evolucionar, sólo hay que saber extraer el aprendizaje.

Poco a poco, todos los cuidados y atenciones que requería mi pequeña, se fueron convirtiendo en la parte más importante de mi vida. Casi sin darme cuenta, dejé los estudios, el gimnasio, mi proyecto profesional, me olvidé de mis cuidados personales, etc. y mi foco de atención estaba en mi hija. Estaba muy obsesionada con la limpieza para evitar infecciones, era súper exigente conmigo misma y con mi entorno, en cuanto a horarios, pruebas y normativas diarias, porque necesitaba que todo funcionara a la perfección, creía que ese ‘control’ me daba un poco de la seguridad que tanto necesitaba.

Durante esa etapa de mi vida, mi Inteligencia Emocional era muy limitada, además, tenía un nivel de consciencia muy bajo; muchas creencias, bloqueos y resistencias formaban parte de mí, aunque no lo sabía.

Toda la situación que estaba viviendo me llevó a experimentar muchos momentos de sufrimiento, hasta el punto de abandonarme, porque creía, equivocadamente, que lo mejor para mi hija era centrarme sólo en ella, y olvidarme de mí.

Con el paso de los años comencé a sentir ansiedad, a tener sobrepeso, bruxismo, tensión muscular, dolores en diferentes partes del cuerpo, mi relación de pareja se desintegró, me sentía desbordada y tenía un gran vacío interior, que iba en aumento.

Además, me sentía víctima de la situación

No entendía por qué me había tocado esa vida de dolor, la situación me parecía injusta. Pensaba que la vida era complicada.

Años después nació mi segundo hijo, un regalo que la vida nos tenía preparado, es genial ver a mis hijos convivir y apoyarse entre hermanos. 

Un par de años después de su nacimiento, la distancia en mi relación de pareja era cada vez más lejana; el exceso de responsabilidades, una mala comunicación, la sensación de soledad, la falta de apoyo, mucha inconsciencia por parte de los dos, mi ansiedad siempre presente… hicieron que nos separáramos.

Durante algunos años, iba sin un rumbo claro, con varias facetas de mi vida sin funcionar… intentaba hacer algo diferente para sentirme mejor, pero no veía resultados efectivos ni duraderos, no sabía qué hacer para estar mejor.

Recurría a parches (nuevos títulos académicos, viajes, nuevos proyectos en familia o profesionales, una nueva relación de pareja, etc.), porque me daban satisfacción, pero era una sensación temporal.  Me sentía muy perdida, sola, con vacíos interiores, agotada e incomprendida.

No compartía lo que sentía con mi entorno porque prefería dar una imagen de fortaleza, aunque por dentro sentía mucho dolor.
¿Te ha pasado?

Pero llegué a tal punto de saturación de sufrimiento, que decidí que no podía seguir así, tenía que buscar la manera de hacer algo para encontrarme mejor; recuerdo que lo que más anhelaba era sentir paz interna, pero no sabía cómo alcanzarla… ¡Me parecía tan lejana, algo casi imposible de lograr!!

El cambio radical se dio cuando entendí que lo primero que debía hacer era trabajar en mí, para poco a poco, ir reconectándome con mi interior, para acercarme a mi lado luminoso. Con esta nueva misión, inicié mi camino de autoconocimiento -que aún continúa-, y, sobre todo, comprendí que…

Soy responsable de todo lo que pasa en mi vida, incluida mi felicidad y la forma en que percibo y creo mi realidad.

A partir del momento en que ya no pude más, comencé a dar pasos firmes, con total convencimiento, responsabilidad y motivación, para poder llegar al punto en el que hoy me encuentro.

He estudiado diversidad de cursos de crecimiento personal (sobre ansiedad, meditación, nutrición emocional, niño interior, eneagrama, pareja, Ho’ Oponopono, Thetahealing, autosanación, gestión emocional y un largo etcétera).

He acudido a terapias, he invertido muchas horas, recursos y esfuerzo a lo largo de muchos años, enfocada en mi transformación, y lo que ha cambiado radicalmente mi vida, ha sido la formación en  Terapia Transpersonal  que he realizado,  ya que me ha inspirado, y gracias a ella, he logrado recuperar mi bienestar y mejorar mi vida.

Hoy, sé que todas las experiencias que he vivido me han llevado a crecer y evolucionar.
Nada sucede por casualidad.

Esa efusividad se fue disipando poco a poco, aprendí que “lo único permanente en la vida, es el cambio”. Sin embargo, el cambio profundo ya se había dado a nivel interno. Hoy, soy una nueva persona, mucho más consciente, más serena, más empática, más compasiva, más resiliente, conectada con mi interior, con las ideas claras para crear mi realidad, enfocada en mi propósito de vida.

Mi principal objetivo es sentirme plena, feliz, en paz… aceptando las experiencias vividas, disfrutando el momento presente, haciendo lo que me apasiona y compartiendo todo esto con mi entorno.
Eso para mí es el éxito.

Mi transformación ha sido tan radical, que llegó un momento en el que decidí profundizar en el crecimiento personal y transpersonal para dedicarme a ello profesionalmente (aunque no tuviera nada que ver con lo que había estudiado originalmente, Arquitectura).

Sentí, a un nivel profundo, que mi deseo era compartir todo aquello que había aprendido, experimentado y aplicado en mí, y que me había permitido lograr ese cambio tan positivo, con otras madres que estuvieran viviendo una situación similar a la mía.

En mi caso, el desbordamiento se debía, especialmente, a todo lo que implica cuidar a un hijo con necesidades especiales, pero con el tiempo me di cuenta de que muchos de los síntomas físicos, emocionales y mentales que tienen estas madres cuidadoras, son también comunes a las mujeres con el ‘súper poder’ de compaginar el rol de madre, con el de pareja y profesional; que forman parte del  mundo de las multitareas y para poder dar respuesta a todas sus responsabilidades, viven con una gran autoexigencia y control en el día a día, funcionan en piloto automático y no disfrutan de lo que hacen.  Se sienten desbordadas, estresadas, están agotadas e irritables, tienen vacíos interiores o están pasando por una crisis vital. Y es preciso que tomen acción para recuperar su equilibrio e ilusión por la vida.

¿Te sientes reflejada? Si éste es tu caso, y estás dispuesta a dar pasos firmes hacia tu cambio interno, te aseguro que es posible conectar con la calma, el disfrute y la alegría de vivir.  

Hoy, mi intención es compartirte todo lo que me ha llevado a evolucionar, a través de un método probado, con resultados muy positivos.

Nada me hace más feliz que ser testigo de la profunda y radical transformación interna que experimentan mis alumnas y pacientes.

Estoy aquí para que me permitas acompañarte a lo largo de tu camino de crecimiento transpersonal….

Autora del libro: ¿Vives en piloto automático? ¡Despierta! Cómo hacerte responsable de tu felicidad.

No recuerdo exactamente cómo fue, pero después de iniciar mi camino de crecimiento, viví mi despertar. Lo recuerdo como una etapa realmente fascinante, en la que comencé a sentirme enamorada de la vida, comprendí que hasta entonces mi percepción había sido muy limitada, y veía cómo se abría ante mí un mundo de posibilidades infinitas.

El impacto fue tan intenso, que decidí escribir un libro para compartir lo que estaba viviendo y el camino que he seguido para experimentar mi transformación interior.